¿Cómo saber si un cliente nuevo es propenso al impago?

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cliente nuevo propenso al impago

Uno de los principales problemas de cualquier empresa o autónomo son los clientes morosos. Y es normal, ya que cada año entrarán nuevos clientes con los que no se ha trabajado previamente. Entonces, ¿cómo saber si serán serios con los pagos y pedidos o si, por el contrario, es un cliente con riesgo de impago?

En este artículo, te explicaremos cómo detectar a un cliente con riesgo de impago y a descartar esos malos clientes que nos van a dar más dolores de cabeza que beneficios. También te contaremos posibles estrategias si ya has detectado a un cliente moroso entre tu cartera de clientes.

Claves para detectar clientes con riesgo de impago

La forma más sencilla de evaluar si un potencial cliente nos interesa es realizando un análisis del riesgo comercial. Existen una serie de datos que podrás averiguar de manera sencilla y que te ahorrarán disgustos.

Las fuentes más recurrentes son el Registro Mercantil y las listas de morosos, donde la del ASNEF y el fichero RAI son las más reconocidas. Entre los datos que recomendamos analizar están los siguientes:

  • La antigüedad de la empresa: Si la empresa tiene menos de 2 años de vida, las estadísticas nos dicen que existe un mayor riesgo de impago.
  • Que coincida el domicilio social y de actividad: Los estudios afirman que si el domicilio social que aparece en el Registro Mercantil no es el mismo que donde realiza su actividad, el riesgo de impago se incrementa.
  • Revisa el capital social de la empresa: Si la empresa cuenta con 3000€, el riesgo es alto ya que éste es el mínimo legal establecido para las SL.
  • Consulta los informes de solvencia y las listas de impagados: existen registros (como los ya mencionados) donde podrás comprobar que el futuro cliente no esté entre ellos.

Aún revisando todos estos datos, sigue existiendo riesgo de impago por parte de un cliente nuevo. Por ello, desde nuestra gestoría online siempre recomendamos seguir las siguientes prácticas:

¿Cómo prevenirnos del cliente moroso?

Si una vez analizado al cliente decides seguir adelante con él, te explicamos algunas pautas que te ayudarán a tener un control mayor sobre los pagos:

  • Establece previamente las condiciones de pago: Una fórmula recurrente es solicitar el pago previo al servicio. Sin embargo, esto no siempre está bien visto en determinados sectores o actividades.
    Si no es posible un cobro por adelantado, es importante que en la factura se refleje claramente el método de pago, los plazos y la forma. En el caso de que esto no quede claro, te limita las posibilidades de reclamación posteriores.
  • Lleva un seguimiento regular y minucioso de los pagos: Cada mes, concilia las facturas con los pagos y notifica a los clientes que se retrasen en los pagos de las facturas.
    Con plataformas de facturación online esta tarea es más sencilla porque de un solo vistazo puedes ver, conciliar y evaluar todas tus cuentas. Desde Mi Gestoría Online, nosotros proveemos de forma gratuita a todos nuestros clientes de una herramienta para esta finalidad. ¡La cantidad de tiempo que podrás ahorrar!
  • Pon incentivos por pronto pago: Facilitar el pago al cliente además de darle algún tipo de bonificación puede ser un método muy eficaz contra el riesgo de impago. Por ejemplo, establece descuentos por pagar de forma anticipada.

Un cliente no me paga una factura: ¿qué puedo hacer?

Si estamos ante la situación en que no sabemos qué hacer si un cliente no paga, recomendamos seguir los siguientes pasos:

  1. Notifica al cliente el impago: aunque pueda sorprendernos, algunos clientes pueden despistarse con los pagos y cobros. Lo mejor es que, en cuanto te des cuenta de que existe una factura sin cobrar pasado el plazo para hacerlo, le envíes la notificación por escrito.
  2. Si no paga conscientemente, dale facilidades de pago: es posible que no pague por falta de liquidez por problemas puntuales. Cada empresa es un mundo y lo mejor es tratar de solucionar el impago de forma negociada. Un fraccionamiento del pago y una extensión del plazo del mismo suele ser una buena idea.
  3. Si, aún así, el cliente no paga de forma deliberada, se le deberá notificar a través de correo postal certificado o con un burofax con el aviso de formalizar el pago o recurrir a la vía judicial. En la mayoría de los casos, se suele solucionar aquí el problema. Suele ser aconsejable que esta notificación formal sea redactada por alguien especializado en el tema, para que cuente con todos los aspectos formales necesarios si el problema va a más.
  4. Si ninguno de los pasos anteriores ha surtido efecto, podrías plantearte iniciar el Proceso Monitorio. Es decir, iniciar un proceso legal.

¿Cuándo vale la pena reclamar judicialmente un impago?

La vía judicial – el Proceso Monitorio – es un proceso que, generalmente, suele ser rápido y eficaz. Sin embargo, sólo se recomienda acudir a esta herramienta si ya hemos agotado el resto de vías a nuestro alcance.

Existe la creencia de que si el impago es una pequeña cantidad pequeña, no merece la pena iniciar este proceso. Sin embargo, salvo que sea una cantidad extraordinariamente pequeña, suele merecer la pena.

Para que nos hagamos una idea de los costes de un Proceso Monitorio, si el impago es inferior a 2000€, no será necesario acudir con abogado ni pagar las tasas del juicio.

En el caso de que superen los 2000€ de impago, el coste será de 100€ por las tasas del juicio, además de un variable del 0,1% de la cantidad que se reclame (si es persona física la que reclama) o 0,5% (si es persona jurídica).

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